30 septiembre 2008

Para ser recordado





Para ser recordado
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Soy pie, paso, un zapato gastado
soy ataúd, sepultura, un epitafio.
Soy
una botella en añejo
un cáliz,
un racimo de años.

21 septiembre 2008

Uvas




Quiero el sabor de tus ojos exprimidos.
El color de tu sangre inundando mi copa.
El racimo de tu cuerpo muerto
para velar tu sacrificio en mi mesa.

La circular textura de tu alma negra
se mezcla con el roble viejo de mi tierra
que paciente te regala vida en la espera
y eres hijo de su fecundo vientre de madera.

La dulzura de la tierra brota en ti
gota a gota en la botella
y el aroma de la sequedad del valle

que el viento impregnó en tus venas
me regala el sol maduro
cuando en mi boca, beso a beso te entregas.

18 septiembre 2008

Carta del ausente



En esta noche,
donde el silencio cubrió los grillos y su fanfarrea,
cubrió la vibración de las guitarras
y el agitado zapatear de la Patria en la distancia.
Esta noche,
la nostalgia me dejó su sabor amargo
impregnado en la garganta
y aunque intente recordar
tu semblante embanderado
flameando orgulloso al viento
que arrastra el Pacífico hasta esa estrella solitaria
no consigo sentir en mi pecho la emoción
de la tonada honda que canta el vino y la empanada.
Allá,
allá donde nacieron mis recuerdos
y donde aún están mis raíces desprendidas
resuena en esta noche la alegría compartida
el regocijo de amigos y enemigos
unidos en una ronda de pañuelos agitados.

que tú no dormirás en esta noche
porque la mesa está servida
y hay guirnaldas con serpentinas,
afuera un perro que llora
y un brasero encendido en la cocina.
Talvez la lluvia o la llovizna
con su multitud de agujas divididas
te den ese brillo de la salinidad marina
para iluminar mi intima vigília.
Te imagino en esta noche
entre pétreos paisajes inmóviles
de esas costas adormecidas
de cara al viento,
sin destino.
Talvez no duerma
sin antes recordarte hasta ver morir la madrugada.

09 septiembre 2008

Las estrellas


Las estrellas:

Están derrotadas,
cabizbajas, marchando al horizonte
sin la fuerza del ocaso
ni la esperanza de una noche despejada
en la silenciosa estación de la tarde.
Están como heridas,
como sangrando polillas
y postes por las calles
en su desfile extravagante
libertando su perfume de brillante travesía,
sembrando sombras de metales
y fosforescentes lentejuelas que circulan
la inmadura luz en cada esquina
como filamentos fragantes.
Están somnolientas,
bostezando tu nombre en mi ventana
como un pálido volcán de lentitud y muerte,
que inundan la habitación
de recuerdos que desgarran.
Están distraídas
revoloteando sobre mis pupilas
con la esperanza de anidar
con amor sobre la cama
y absorber un poco del dolor
que derramo por tu falta.

06 septiembre 2008

Mujer Volantín






Señora,
que áspera palabra se despliega y sube,
que temporal subterráneo se eleva
desde las letras con tu nombre hilvanado,
preso a tu extenso litoral de mujer.

Esta noche
la luz quiso iluminarte,
quiso erguir sus rayos y apuntarte,
quiso que fueras en el centro
la circular exactitud del brillo
como una corona partida
por un puñal de poesía.

Señora,
has arrancado del viento el viaje
y de las pisadas las raíces,
has pulido las piedras en tu espera
y esparcido tu perfume como imperio matutino.

La canción de tu alma
se derrama silenciosamente
con su voz de historia
y vuelves a parir tus hijos,
a llorar;
la soledad y sus cuchillos,
la distancia y sus caminos,
la cuna y su manto de ternura.

Vuelves
a encumbrarte en septiembre,
así,
delicada y suave
como el otoño,
como la fuerza que te viste y cubre,
como tu corazón errante de madera y vegetal.

Señora
que áspera palabra repito en esta noche,
que temporal de pieles en tu nombre,
que fuerza de ríos en tu sangre
y que huracán en cada letra de tu boca
cuando me llamas
a vivir en tus alturas.

05 septiembre 2008

El Beso






... y el beso
fue como el estruendo de un relámpago
cuando los cielos protestan de las nubes,
como una campanada de domingo,
como un llanto de espumas
en playas de gaviotas asustadas.
El beso fue una escalera,
un martillazo,
un océano,
un caballo desbocado,
una herradura en la desgracia,
un cuarto pétalo sonriente
de un trébol desterrado de la suerte.
Fue
un profundo abismo de armonía,
un cementerio con viudas cantando
y vestidas de rojo.
El beso fue la estación
donde se marchaba la distancia
y arribaba la alegría.
El beso fue...
... la vida.

26 agosto 2008

Hello



No hay una palabra exacta
como para pronunciar en este momento,
ni un verso solitario
que pueda desprenderse de mi corazón
y que llegue a tu corazón
en forma intacta.

No hay tiempo para recuperar
el que aún no hemos pasado juntos,
ni distancia que recorrer tomados de la mano
en nuestro pasado silencioso e invisible.

Los años pasan,
los días pasan,
la vida,
no debe pasar tan fácilmente como las hojas del calendario
que se desnuda ilusamente en la pared de enfrente
y que sin darnos cuenta,
nos envejece.

Los años
dejan viejos mis ojos y mis manos
y a mis zapatos les da ese color de pereza y cobardía
que se refleja en mis canas,
pero a ti,
te hacen más bella,
más sabia y más mujer.

Hoy
los años llegan nuevamente con su luz
iluminando tus ojos...
...y mis ojos,
regalándome un instante que sube del fondo de tus recuerdos y los míos
...como la primera vez...
y trae consigo el sabor de un beso apasionado.

18 agosto 2008

Los invisibles hombres de sal




Duros,
transparentes,
deshabitados de miedo,
así van
abriendo las aguas,
sembrando el mar de poesía
al recoger sus redes de esperanza.
Sus ojos recorren los signos,
que a veces hay en las orillas
donde descansa su pasado
a los pies de alguna cruz sin nombre.
Constelaciones nacen de sus sueños nocturnos
cuando sujetan su vida e su sustento
en una lienza negra
o en un anzuelo de escarcha y valentía
que se dobla ante el azote
de la brutal intemperie marina.
La rosa de los vientos los abraza
y los encumbra en altamar
mientras atan sus almas a un pedazo de madera vieja
para dirigir su proa al horizonte
(que no es más que un silbido profundo
que llama con su cólera a la juventud
que arrancará de sus manos)
Algunos hombres no vuelven,
y se convierten en sal;
cuando sus viudas lloran
su ausencia de naufragio
y emiten ese agudo grito de piel
contra el destino.
Arden velas en sus mesas
como un faro que no existe
y que se va con la marea.
Transparentes, duros
habitados de humildad
sus manos no descansan
y
reman,
reman,
reman.
Sus mujeres continuarán amasando el pan
y lavando ropa,
con su vista perdida,
para adornar el paisaje
de banderas silenciosas
e invisibles faros de harina.

22 junio 2007

Cielo Tronador




Ahí estás,
caballero del ocaso,
preñado de pobreza en las entrañas de tus cerros.

Ahí van,
bicicletas y triciclos
con pan y mermelada en los bolsillos.

Tu sombra aquieta las aguas en la orilla
para lavar tu soledad,
tus tristezas de cruces
que se quiebran como el mástil poderoso de la tarde
sobre las viudas de sal y de horizonte.

Los pies que besan tus calles
se enredan en caminos de cristales
y se hunden en el humo que te abriga
como un siniestro manto azul.

Tus ventanas,
son ojos amarillos
que se abren de mañana a la brisa
para respirar tus perfumes marinos
y hacer cortinas del paisaje.

Allí,
donde las horas parecen pasar bajo la escoba del otoño
y se convierten en migajas
sobre los bancos de la plaza,
en la lentitud de sus palomas
y la senil paciencia de sus habitantes seculares,
que vigilan tus pasos invisibles
hacia el futuro que no retrocede
para alcanzarte.

Ahí estás;
como somnoliento,
dormido en la cuna del Pacífico,
en el verso del marino que no vuelve,
en la red del pescador que no descansa,
en la estudiantil pereza matutina,
en el amor que se oculta en tus escalas.

Ahí ,
bajo tu nombre de cielo y tempestad. Talcahuano.

20 junio 2007

Al sur del mundo



En el Sur
se teje el frío,
los hombres son como de sal
y se confunden con el agua
cuando saltan al abordaje de sus botes
para diseminar la humildad de su poesía
envuelta en redes.

En el Sur
los techos tienen que ser más fuertes
para resistir
la carga de humedad de las nubes
y su armadura de furia espesa.

Las mujeres
parecen tejidas de algodón
por la ternura de su acurruco,
por la tibieza de sus manos,
por la suavidad de su tacto
y su reinado de pan y sopaipillas.

Los niños
son como relámpagos
que cruzan las pozas de agua y barro oscuro
entre sonrisas de carnaval
y juegos de temporales victoriosos.

Los rostros Sureños
son como proas de navíos
que cortan el viento y el frío
y se agrietan lentamente con el tiempo.

Los abuelos
son sabios
y hablan de mares, muertes y soledades
en su lenguaje encumbrado de historia
neblina y patria.

Hay viudas
que lloran en las orillas
sobre naufragios olvidados
y recogen restos
para vestirse de mástil
y calmar su llanto.

El Sur de Chile
es lluvia y nieve,
Alerce y Araucaria,
es Pincoya y Caleuche,
es leña, amor
vida y muerte.

16 junio 2007

No sé como llamarlo




Increíble mujer,
mujer de amplias praderas blancas y ámbar,
tus ojos en racimos de uva se abren
para recibir el cielo
como mariposas fugaces y frágiles
que ruedan hacia mí en cada mirada,
en cada parpadeo,
en cada lágrima de pétalo cristalino
que retumba en un latir sonoro
de tu delicado corazón de campana.
Ancha tu sonrisa me conquistó
y clavó tu bandera de ternura
en medio de mi pecho herido.
Susurro por ti en estos versos,
donde mis dedos invisibles
subieron por tu cuerpo en una noche
y se hicieron poemas en estas páginas añejas.
Cargué mi corazón con tu perfume
mientras,
una brillante espada de poesía
lo abría en la mitad;
aquí entre mis dedos está una
y la otra,
latirá en tu pecho hasta mi muerte.

10 enero 2007

Perguntas de quinta a domingo



Tem o tremor o sabor da tua luxúria
e a ternura a umidade da tua paixão?

Por acaso a brisa tem a tua carícia
e o vento a força da tua voz?

A chuva é como teu cabelo solto
e teu beijo como o orvalho na flor?

Teus olhos são a luz do meio dia
e teu abraço o estrondo de um canhão?

Teu umbigo é uma ilha de sal
no meio de teu ventre de papoulas?

Teus dedos são raízes noturnas
que saem de teu corpo para ancorar-se em mim?

Estou vivo ou morto quando te vejo?

E depois de ti, o que há?

E se teu coração de sino
deixa de ser um trovão de domingo nas minhas mãos
e outras mãos o fazem soar numa fúria de quinta feira,
poderás seguir me amando?
E eu te amarei o mesmo?

26 noviembre 2006

Tú en mi horizonte



Tú en mi horizonte
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El puerto reclama tu paso altivo
por sus orillas salinas,
por sus praderas de espuma,
por sus piedras esquivas.

El canto de las gaviotas
parece reclamar tu figura;
son llantos de gargantas invisibles
que llueven a diario
sobre los tejados antiguos.

Aunque nacen nuevos nidos
todos los veranos
para esperar tu llegada,
el viento egoísta
no da a tus velas el rumbo
y desapareces,
te conviertes sobre el horizonte
en una línea infinita,
un lugar tan distante
que es imposible alcanzar,
pero allí vives,
entre latigazos de nubes
y el arrullo de estrellas.

Al menos puedo verte
e imaginarte dormida
al vaivén de la tarde
cuando te cae encima
haciendo dormir mi esperanza.

Algunas noches voy a tu encuentro,
cuando mi falucho se viste de olas y remos
y navego en línea recta
para robar al horizonte
tu beso.

23 noviembre 2006

Lamento



Hoy,

a mi alma la envolverá lo inerte,

la absoluta extinción de todo,

una ráfaga cegadora de sueños

abriendo el pasado

en un parto de cicatrices oscuras.

Arde tu nombre en mi memoria

y quiebra el silencio mi voz en llanto

Cuanto he de sufrir por haber amado!

y cuanto lloraré por no haber vivido!

22 noviembre 2006

De la luz a la sombra, un paso.




Llegaste como el verano;
con tu amor para encontrar mi amor,
con tu cuerpo para encontrar mi cuerpo.
Tu voz era de golpe y humo
con olor a nardos.

Eras la vestimenta que llegó para cubrirme.
Aquella que yo esperé desde siempre
apoyado en el balcón de mi infancia
soñando entre las nubes de un cielo pasajero.

Eras la abundancia
de una noche abierta y corta
que roía la pétrea y fría
soledad de mi razón.

Hacia ti,
corrían mis manos y mi boca,
como una cuerda feroz
para atar tu carne a mis cenizas.

De la luz a la sombra,
un paso.
De la vida a la muerte,
tu nombre.

Tu nombre,
como una fruta amarga
cerró mi boca.

Era el dolor que llegó de lejos,
del exilio, de más allá del destierro;
llegó como una piedra oscura
o un granizo seco y derrotado.

Envuelto
en la somnolencia de una neblina inútil,
un cuchillo,
una estocada fría y mortal
a mi tiempo de nubes y balcones infantiles.

Esta noche,
tuve que regar mis propios ojos
para poder escribir nuestro epitafio
y olvidarte.

09 noviembre 2006

Lluvia



Aquí...
Llueve y llueve
el sol
parece que se escondió para siempre
las nubes
no abandonan su poderío de lágrimas
ni su cruel capuz de neblina.
Las gotas constantes y permanentes
arañan el suelo y lo dejan más dulce
tanto,
que recuerda tu piel
y tu impermeable estirpe de mujer serena
tendida a su voraz asedio líquido.
Y llueve,
llueve,
y trinan aquí y allá los pájaros;
fieles centinelas del agua
que resbala por tus pechos,
por tus ojos cerrados
y tu boca abierta
en tu extremo y distante litoral de hembra.
Yo
estoy aquí,
en el tacto dormido de tus dedos,
enjaulado
en una lágrima del cielo de tus ojos
que se evapora
en la infértil huella de mi paso.
Llueve,
llueve,
y yo estoy aquí
lejos,
lejos y olvidado,
lejos,
preso en ti
por mis poemas,
por mi alma que no descansa,
creyendo que
cuando todo esté cumplido
y extiendas tus brazos para abrazarme
y callar mi boca con un beso
yo,
ilusamente,
te daré mi vida.

17 octubre 2006

"Tudo vira Bosta"




Al carajo las buenas costumbres.
Al carajo las sonrisas cínicas.
A la mierda la compasión
y las palabras bonitas.
La poesia a la basura,
hoy es un día gris,
un día oscuro.
Tú te vas.
Tú ya fuiste
y eso, sólo lo sé ahora.

Hay...

...Bosta en el aire

Hay...

... Bosta en el alma

Hoy...

..."tudo vira Bosta"

24 agosto 2006

Enigma



misteriosa musa
descúbrete, descífrate, descríbete.
Mujer de dialecto oculto.
Enigma.

18 julio 2006

Selknam (Onas)



El pasado lo puedo recoger
en el llanto de una ola.
En dos copas amargas,
beber tu ausencia.
En blanco y negro,
reconstruir tu difusa figura.

Allí te veo,
sembrado por las cenizas de tus huesos,
diseminado en los conchales.
Tu espíritu inverna en el brillo titilante del nácar,
que un día se quebró
para honrar a tu dios y a tu bravura.
El grito,
tu grito,
aún vaga en el aire con el viento frío de Magallanes.

Y vuelves,
y vuelves como la llovizna
sobre las casas y los campos,
sobre las orillas con la vehemencia de un golpe seco,
como un trueno postrero
que da
la última campanada
a tu extinto silencio.